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Nuestras Fiestas
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Ejemplos Javascript: ejemplo práctico
DE ABRIL

Cuenta
la tradición que se apareció la imagen de la
Virgen encima de una zarza que había en una cueva, de la que sólo
destacaba la Cabeza. La cueva estaría dentro de lo que sería el casco urbano
de la aldea de Palomares, perteneciente, por entonces, a las tierras de
Huete. Hecho tan
maravilloso conmovería, lógicamente, a aquellas sencillas gentes aldeanas, lo
que significó para ellos como una llamada del Cielo para que se rindiese
devoción a la Santa Madre. En el relato de la aparición no se señala a quién
se le mostró. Lo cierto es que la cueva, donde tuvo lugar la aparición, según
la creencia popular, existe y se encuentra lamiendo los muros de la
edificación de la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza; es decir, que se
levantó en el mismo lugar que se fija la aparición. ¿Fue ésta, acaso, la razón
que movió al Licenciado Bartolomé López, clérigo, natural y vecino de
Palomares a dejar su casa y sus bienes para la construcción de la Ermita? Yo
me atrevería a afirmarlo, pues —hay que tenerlo muy presente—, además de su
devoción, hubo de influir poderosa y eficazmente el ser su casa aledaño de la
cueva;
es más, me parece como si ésta
se introdujese algo en los cimientos de la misma Ermita. Por tanto, el deseo
expreso del testador Bartolomé López al redactar el testamento es terminante:
"Item mando y es mi
voluntad que la casa que tengo en esta villa y que era de mis padres que sean
en gloria ... la mando y quiero que sea para el Cabildo de la Vera Cruz de
esta villa para que en ella se haga una Hermita
advocación de Nuestra Señora de la Cabeza ...".
Vicente Martínez Millán
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DE
SEPTIEMBRE

Antigüedad de la Hermandad de la Vera Cruz y Sangre
de Cristo (Antecedentes del patronazgo del
Santo Cristo de la Paz)
La existencia del testamento del Licenciado
Bartolomé López nos
indica que la Hermandad de la Vera Cruz, con su
imagen del Santo Cristo, ya contaba con años de
vida en 1561. Hay que suponer, por tanto, que con anterioridad a la fecha en
que la aldea de Palomares se hizo villa, o sea,
independiente de Huete (año 1553), ya tenía
instituida la Cofradía de la Vera Cruz o del Santo Cristo de la Paz (nombre
que ya se daba en algunas fundaciones de 1560). Una
antigüedad de cuatro siglos y medio que todavía
perdura su continuidad en el patronazgo del Santo Cristo de la Paz.
Exactamente, el mismo testamento de Bartolomé López nos señala el origen de
la Ermita de la Virgen de la Cabeza. Tenemos, por consiguiente, las
dos razones fun-
damentales de las que hay que partir para descubrir la influencia protectora
de sus Patrones y el flujo de abundantes gracias
recibidas por un pueblo que se ha volcado material y
espiritualmente por la devoción hacia su Santo Cristo de la Paz y de su
gloriosa Madre Virgen de la Cabeza.
Es comprensible que, cuanta más documentación se aporte referente a la
Cofradía de la Vera Cruz, mejor conoceremos el origen
de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza, puesto que
ambas se fusionaron y quedaron hermanadas a partir de la Bula de Paulo V,
dada en Roma el 5 de abril de 1614.
Contamos, desde 1585, con el segundo Libro de Cuentas de la Vera Cruz, donde
consta el número de Cofrades —hombres y mujeres— y la posesión de la imagen
del
Santo Cristo de la Paz, así como los gastos que tenían las fiestas que
celebraban, en las
que no solían faltar músicos, danzantes, comediantes, predicadores, toros,
etc.
Prácticamente pertenecía casi todo el pueblo a la Cofradía de la Vera Cruz.
Vicente Martínez Millán
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