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La
iglesia de Palomares del campo data de 1554 según documentos hallados en
la Audiencia Episcopal. Entorno a ella, como ha ocurrido en todas las
iglesia de nuestro país, ha girado durante siglos el movimiento no solo
religioso, sino también artístico, cultural e histórico, un ejemplo lo
hallaremos en el Museo Sacro parroquial que a continuación visitaremos. |
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| Antes de adrentarnos en su
interior llama l atención su esplendida portada diseñada por un
natural del pueblo, Francisca de Anchea. Fue terminada en 1638 y es de un
estilo severo greco-romano. Compuesta por dos cuerpos que centran el arco
de medio punto que sirve de entrada al templo.
El primer cuerpo esta constituido por cuatro
columnas bóricas sobre las que se apoya un friso con triglifos y metopas.
El segundo cuerpo se levanta sobre dos columnas corintias y en su centro
esta la imagen de la virgen de la Asunción, flanqueada a ambos lados por
las figuras de San Pedro y San Pablo.
la silueta de esta iglesia se percibe desde la
distancia y nos invita a acercarnos y visitarla.
Se trata de uno de los templos mas bellos y
ricos de la diócesis, salpicado todo él por obras de siglos XVI, XVII y
XVIII. |
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Nos
adentramos en la iglesia de la que destaca en primer lugar la denominada
capilla de los " Alarcones ", situada a la izquierda junto al presbiterio,
hoy restaurada y convertida en sede del Museo sacro parroquial de esta
pueblo. Son muchas las obras que aquí podemos contemplar, la mayoría barrocas
de los siglos XVII o XVIII; tallas como las de las tres virtudes (Fe,
Esperanza y Caridad), San Miguel o la virgen del buen suceso, óleos que
representan al Ecce Homo, san Cristóbal o la adoración de los reyes,
esculturas, misares, arcones... pero de entre todo destaca el Retablo
manierista del siglo XVI formado por 10 tablas y dedicado como advocación
central a la Inmaculada, restaurado recientemente a inaugurado en la iglesia
de la Merced de Cuenca. |
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A
continuación
podemos contemplar el Retablo Mayor de la iglesia, terminado en 1780 y
obra de Joaquín Gassó, uno de los maestros que trabajo en el retablo de la
catedral de Cuenca. Lo componen imágenes, serafies y ángeles, destacando
un Dorado del Tabernáculo de factura neoclásica. |
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Frente a la
puerta de la iglesia, en el muro izquierdo está situado el Medallón de la
Ascensión. Se trata de una formidable tabla de casi 3 metros de altura y
uno y medio de anchura. No se conoce el autor, pero es equiparable a las
mejores obras en madera realizadas en el siglo XVI. |

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Tres
altares y una capilla contemplarán el recorrido por este templo:
El altar de Santa Quiteria.
Situado en el muro izquierdo de la nave. Un endeble altar barroco traído
de alguna ermita. Destaca la talla policromada de Santa Quiteria Situada
en su parte superior, así como dos niños barrocos de fines del XVII
situados a ambos lados.
El altar de San Roque. A mitad
de la nave a la derecha. Del que destacan cuatro tablas, sobre todo la
investidura de san Ildefonso por la Santísima Virgen. Es del último tercio
del siglo XVI y en él no se reconocen autores.
Capilla de Grabiel Ramírez d
Arellano. Situada en la mitad de la nave a la izquierda. Fue terminada en
1575. Compuesta por un inmenso arco con pilastras adosadas a la pared y un
cuerpo sencillo de capilla con casetones sin adornos. En ella se encuentra
la imagen de la Inmaculada una de las esculturas Más bellas de la iglesia.
El altar dorado de la Virgen
del Rosario. Situado a la derecha junto al presbiterio, fue concluido en
1674, compuesto por seis tablas en las que se percibe el clasicismo
renaciente.
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La ERMITA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA,
símbolo de la religiosidad de Palomares, donde se puede contemplar: el
altar Mayor de la segunda mitad del siglo XVIII, posiblemente obra de
Martín de Aldechuela, el púlpito de un barroquismo que se acerca al Rococó
de aproximadamente el 1700, y una serie de imágenes entre las que
destacan, Cristo del entierro, talla de principios del siglo XVII, Jesús
con la cruz caminando a la crucifixión de 1623....
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Sólo queda pasear por las calles
conversar con los palomareños para completar una visita en la que la
tradición, la costumbre, el folklore, la gastronomía y la curiosidad se
mezclaran con el arte y la cultura para hacer de este recorrido algo
inolvidable. |


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